Por que yo sigo siendo aquella niña desconfiada y aunque hayan pasado años yo sigo igual que en el pasado, esa niña que lloraba por nada y a la mínima, esa niña que caía y de la lección aprendía. Y es que aquel sentimiento nunca ha desaparecido por que puedo aparentar eso, pero en el fondo soy la misma, y lo seré siempre, aunque ese ser se esconda dentro y no quiera dar la cara ni salir por el momento. No era una niña como todas, era una niña extraña que se fue haciendo grande y cambiando con los años y como todos tenía un sueño un ídolo o un heroe, la imaginación volaba con las ninfas y los duendes, era una niña sencilla. Una niña con curioso orgullo, en cierto punto también algo vanidosa, caprichosa, cuidadosa, sobretodo con sus cosas cariñosa, tan ciega que veía el cielo color rosa. Y en clase, en clase era una niña distinta, una niña ingenua ignorante, pero a la vez una chica lista , una chica tímida, un demonio con dos personalidades . Una traviesa y buena niña siempre para navidades. Fue entonces cuando aprendí a valorar mucho más todo, era feliz con casi nada, se conformaba con poco. Aquella niña que nunca se dejó manejar, siempre fue fiel a sus principios y lo será hasta el final. Nunca tuvo secretos que esconder a su familia por que siempre estuvieron allí y siguen todavía. Las personas en quien crees son las que te fallan, los amigos que tu quieres tarde o temprano se van. Aquella chica siempre pudo divertirse sin fumar, sin beber, pues su imaginación la hacia volar, flotar sobre las nubes e ignorar la realidad; la malicia de hoy en día entonces solo era bondad. Una chica alegre, iperactiva y optimita, pesimista en cierto punto. Según su punto de vista era el centro de atención, se guiaba por el corazón. Era inquieta, en si creia y siempre tuvo la razón. Jamás consiguió odiar, era una niña demaciado buena, en el amor siempre le fue mal, pero da igual no es nada nuevo, vivía en su cueva lejos de los demás, más no tenía miedo a nada, ahora le teme a la verdad.
Por que yo sigo siendo aquella, aquella que siempre quise ser. Por que yo sigo siendo aquella que echa de menos el ayer, sigo siendo ella igual y cambiada a la vez, o almenos lo quiero creer.
Sigo siendo aquella niña sensible que llora por todo, irritable que en cualquier bronca se sentía incomoda, aquella que daba las gracias por cualquier tontería. Si no fuera esa criatura dime ¿Quién sería?. Amable, simpática y a veces parecía una santa. No buscaba un mal por un bien, un tanto por un cuanto, no deceaba lo peor para las personas aunque fueran enemigas. Siempre con la verdad por delante, no soportaba las mentiras.
Aunque no era tan bonito como pintaba, escapaba de casa dejando una nota en la almohada, papá y mamá no aguanto más sus discuciones, quitan mis ganas de vivir, mi infancia y mis iluciones. Ella nunca se metía con nadie, pero si se metian con ella misma, era una niña con complejos, y hoy sigo siendo aquella.
Perdí la confianza con el paso de las horas y en mi papel sigo preguntandome ¿Porqué lloras? . Quería tener amigos, a los que ya no les importo. Sigo siendo aquella que quería tirarse por la ventana, que se pasaba las horas de clase esperando que sonara la campana, soy la misma que años atrás en el calendario, la que te espiaba mientras te cambiabas en el vestuario, la que te regalaba flores arrancadas en el jardín, aún recuerdo cuando me cambiaste unn beso por un jasmín. Ningún niño quería jugar con ella al conejo de la suerte, con ocho años ya tuvo su primer tomo con la muerte, ya quería lanzarse al vacío y se encerraba en la terraza, estaba cansada de oir más peleas dentro de su casa. Una niña que prefería dos besos antes que caramelos, sigo siendo aquella que no tiene nada pero solo tiene celos. Una chica de poco comprender, mi mañana no será hoy si no existe un ayer.
Por que yo sigo siendo aquella, aquella que siempre quise ser. Por que yo sigo siendo aquella que echa de menos el ayer, sigo siendo ella igual y cambiada a la vez, o almenos lo quiero creer.
Sigo siendo aquella niña sensible que llora por todo, irritable que en cualquier bronca se sentía incomoda, aquella que daba las gracias por cualquier tontería. Si no fuera esa criatura dime ¿Quién sería?. Amable, simpática y a veces parecía una santa. No buscaba un mal por un bien, un tanto por un cuanto, no deceaba lo peor para las personas aunque fueran enemigas. Siempre con la verdad por delante, no soportaba las mentiras.
Aunque no era tan bonito como pintaba, escapaba de casa dejando una nota en la almohada, papá y mamá no aguanto más sus discuciones, quitan mis ganas de vivir, mi infancia y mis iluciones. Ella nunca se metía con nadie, pero si se metian con ella misma, era una niña con complejos, y hoy sigo siendo aquella.
Perdí la confianza con el paso de las horas y en mi papel sigo preguntandome ¿Porqué lloras? . Quería tener amigos, a los que ya no les importo. Sigo siendo aquella que quería tirarse por la ventana, que se pasaba las horas de clase esperando que sonara la campana, soy la misma que años atrás en el calendario, la que te espiaba mientras te cambiabas en el vestuario, la que te regalaba flores arrancadas en el jardín, aún recuerdo cuando me cambiaste unn beso por un jasmín. Ningún niño quería jugar con ella al conejo de la suerte, con ocho años ya tuvo su primer tomo con la muerte, ya quería lanzarse al vacío y se encerraba en la terraza, estaba cansada de oir más peleas dentro de su casa. Una niña que prefería dos besos antes que caramelos, sigo siendo aquella que no tiene nada pero solo tiene celos. Una chica de poco comprender, mi mañana no será hoy si no existe un ayer.
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